miércoles 29 de junio de 2011

Indepen... ¿qué?

Bueno, en un par de días hará oficialmente dos meses que estoy viviendo fuera de casa de mis padres. Podrías decir que estoy independizada, pero lo cierto es que a ratos no lo siento así.
Para empezar, estoy sin trabajo, sin paro, ni hostias. ¿Y cómo pago el alquiler? Pues alguien que me debe dinero me lo ha devuelto en forma de alquiler: 200 euros un mes, 400 al siguiente (y tengo que pagar 300 mensuales entre alquiler y gastos) y mucha paciencia por parte de mis compis de piso, que son un cielo.
Después, está el detalle de que estoy de chacha, ¿por qué? Pues porque no sé cómo pagaré en agosto, porque me paso el día en casa y porque mis compañeras de piso trabajan muy mucho y vuelven a casa hechas polvo, de modo que compenso cocinando, y limpiando, aunque confieso que prácticamente hay que torcerme el brazo para que haga el lavabo y siempre me olvido de limpiar el polvo.
Los fines de semana no hay ni el tato en mi casa, me quedo sola con un gato que no es el mío y veo compulsivamente capítulos del Doctor Who de Moffat o alguna de entre mis decenas de películas, porque no tengo Internet y mis amigos son estudiantes, ergo desaparecidos hasta esta semana.
Y para terminar, está mi madre, esa señora que me llama varias veces a la semana y que intenta manipularme para que vaya a su casa todos los fines de semana, y que si no consigue su objetivo se rebota conmigo como sólo una mujer menopáusica puede.

No obstante, vale la pena, todo ello, ¿y por qué? Fácil: Porque aquí puedo decidir.
Decido el color de las paredes, qué se dará de comer, la marca del detergente, el canal de televisión, la música que se pone y, lo más divertido, los sábados por la noche, si mi madre no ha conseguido manipularme, me pongo los auriculares con la música del mp3 a tope y empiezo a bailar por toda la casa (bueno, bailar... ¿me habéis visto? Entro más en la categoría de hacer el gilipolllas).
Y sí, es un piso viejo, y al entrar a vivir encontramos que tenía más defectos de los que creíamos, y oímos todo lo que hacen los vecinos (simplemente decir: quiero matar a los alumnos del profe de guitarra que tenemos encima...), nuestro sofá es un colchón finísimo encima de un montón de palieres (anda que no mola, aunque es incómodo para estirarse), nuestra mesita de café son dos cajas atadas con cinta de embalar y que no tenemos mesa, que la cocina se nos ha quedado pequeña y que tendremos que hacer un montón de chapucillas para que esta sea la casa que queremos, pero... ¡es MI hogar!

Oh, lo cual me recuerda: tenemos una habitación libre. Ya os pondré al día sobre qué demonios haremos con ella, de momento habíamos hablado que, como vivimos cerca de la universidad, podríamos alquilarla durante el curso.

jueves 16 de junio de 2011

La pregunta de los últimos años

¿A quién hay que follarse en este país para conseguir un trabajo con un contrato decente y un sueldo no demasiado malo? Porque, en mi caso, mataría dos pájaros de un tiro.

domingo 29 de mayo de 2011

¿Puedo matar gente?

Sé que ya os habéis dado cuenta de que la mayoría de mis posts, en especial los de cierto metraje, son escritos a las tantas de la madrugada; y no es casualidad, es simplemente que a mí el pasarme demasiadas horas despierta me hace lo mismo que a vosotros el alcohol (qué pasa, no bebo alcohol, podéis tirarme a los mossos encima a mí también por no cumplir con lo que se espera de mí, me da igual).
Hoy la culpa es de la programación, y de que mi madre me tiene poniéndole temporadas de series desde mitad que yo ya he visto terminar. Culpa de que misteriosamente en la mitad de esas series haya salido alguna canción de Adele, cuyo disco 21 es... potente.
Es culpa de que mi compañera de piso tiene una novia impresionante que se nos instala en una semanita o así y que no entiendo cómo puedes tener a semejante pibón en tu cama y que no se quejen del ruido todos los vecinos no sólo de nuestra escalera sino la de al lado. Culpa de que cierto personajillo (sí, tú, al que siempre le digo que me das asco, pero que en realidad has sido la roca en la que me he sujetado durante enero, febrero, marzo, abril y mayo) siempre me dice que consiga un trabajo, y consiga un polvo.
Y culpa del que a partir del lunes sabrá que ya no es mi jefe.
Ja, ja, es el último en enterarse, pero así es la vida.


Hoy es uno de esos días en que el fenómeno de lo que en coña llamaban en la facultad el efecto del cajero automático, o el del tren, o el de las embarazadas me ha estado mordiendo el culo de modo constante, aunque en realidad lleva un par de días así, y al final he decidido que me rindo, y que voy a bloggear. Capullos todos esos factores, por obligarme a robarle vilmente la conexión wi-fi a mis padres para que me ponga a teclear.

Y es que llevo un par de días un poco jodida de la cabeza, dándole vueltas a un par de cosillas, las cosas que siempre nos persiguen a todos en un punto u otro de nuestras vidas, sobretodo cuando "tocamos fondo", aunque, francamente, hace un par de años toqué fondo de verdad y esto no se le parece demasiado, por suerte. Jodida de la cabeza porque quien no quiere ser feliz simple y llanamente no lo es, y otros acabamos siendo arrastrados por ese camino. Jodida porque si una se acerca demasiado, o es demasiado directa, huyen, y jodida porque cada vez más me convenzo de que si le das espacio y libertad a alguien para que no se sienta agobiado siempre acaba encontrando el modo de traicionarte, romperte un poco y desecharte para pasar su siguiente excusa para ser infeliz.
Jodida porque cuando soy yo la que lleva la voz cantante siempre acaba mal, si es un hombre porque se siente castrado y si es una mujer porque posteriormente descubro estar en zona tóxica con una pasivo-agresiva. Jodida porque cuando alguien me gusta, y claramente le gusto, me pongo un gigantesco cartel que dice que me puede entrar, llegando al punto de ver ciertas dudas y decir claramente "me atraes sexualmente", para después comerme los mocos. Jodida porque cuando dejo que otra persona lleve la voz cantante llega un momento en que estoy segura de que pasado no mucho tiempo deja de escucharse mi opinión en las tomas de decisiones.
Y jodida porque estoy hasta las pelotas de que o me digan que estoy sobrecualificada o que no me den un trabajo por no tener una FP que sólo garantiza una cuarta parte de los conocimientos que yo ya tengo.
Jodida cuando medio oigo acerca encuesta según la cual los hombres huyen como la peste de mujeres con mi carácter, jodida cuando sé que tengo que ser yo la que huya de las mujeres a las que les atraen las mujeres con mi carácter, porque sé que el perfil que cumplen no me conviene nada.
Jodida cuando tengo que mentir a mi madre sobre qué es de mi vida porque se subiría por las paredes, y porque sé que la he cagado a lo grande en muchas cosas en los últimos meses.

Jodida, dolida, desquiciada, cachonda. Y no obstante, en todo este tiempo en que no he estado escribiendo por aquí, he redescubierto lo que es dormir del tirón. Tiene muchísima gracia, si lo piensas. Sólo me ha hecho falta un empleo de mierda, que me den la patada por otra, irme de casa cuando no tengo dinero para pagar más que el alquiler del mes que viene y no sé qué será de mí después de eso, que mis compañeras de piso aprovechen mi desempleo para que me pase el día haciendo de ama de casa y haya galletitas y bizcochos y madalenas caseras por todos los rincones de la cocina.
Ja, ja, la vida es muy irónica, o quizás que el despertador suene como mucho una vez a la semana ha permitido que mi cuerpo y yo lleguemos a un pacto de no agresión: tú no me jodes, yo no te jodo.

Probablemente mañana me dará por revisar este post, y vea que no es más que diarrea dialéctica, como de costumbre. Sé que quería llegar a algún punto cuando empecé a escribir todo esto, pero lo cierto es que sólo quería expresar ese descontento que te asalta de vez en cuando.
Probablemente sólo esté enfadada por el artículo que leí esta tarde sobre la inundación de "princesitas" y cómo parece que nadie se esté tomando en serio ese horroroso hecho, o será que quiero que alguien entrecorte mi respiración y que mis piernas se conviertan en gelatina. Y qué demonios, ¡quiero un trabajo!
La solución, según el tipo que "da asco", pasa por convertirme en puta. Pero incluso para una posición de puta decente necesita una titulación.

Pero, ¡oh! no quiero cerrar este post sin dar un breve consejo a mi querida amiga Koshi: STAY AWAY FROM PUPPY EYES!!!!!!!!!!


Y todos sabemos que no pongo este video del Youtube porque tenga mucho que ver con la entrada, sino porque Jessie J. está BUENA de cojones.

martes 29 de marzo de 2011

Compartir saliva

Hay líneas que están para que no las cruces, y otras que las cruzas de todos modos. Ésta no he sido yo quien la ha cruzado, pero no tengo nada en contra de que ésta se diluya.

Quiero que me enseñes lo que hay detrás de esas gafitas de empollón que disimulan tan bien tus rasgos marcados y varoniles, contarte que lo que tú crees que es un defecto es algo que me atrae infinitamente. Quiero compartir tus cicatrices, y las mías, y sentirme halagada sabiendo que soy la única persona a la que miras a los ojos.
Saber qué hay tras tus comentarios, tras tus bromas, saber hasta dónde llega la verdad y dónde se pierden tus pequeñas mentiras.
Y todo esto es culpa tuya, por darme exactamente lo que necesito cuando menos lo esperaba, por sorpresa y con público.

Por eso me revienta no poder contarte todo esto, porque hay líneas que están para que no las cruces, y probablemente deberíamos dejar la nuestra donde está ahora.

sábado 26 de marzo de 2011

Reset

Necesito un Reset en la cabeza, esto lleva siendo así desde hace un tiempo. Eliminar viejas creencias, viejos pensamientos, sentimientos que ya no hacen más que ocupar espacio.
Dicen que cuando uno se va a dormir su cerebro hace algo parecido a una desfragmentación del disco duro: reagrupa, ordena, elimina, para seguir siendo útil, para optimizar sus capacidades; pero hace demasiado tiempo que tengo la sensación de que no soy tan rápida como antes, que no soy tan temperamental, que no soy tan creativa.
Si las comparativas con ordenadores nos fueran útiles hasta el punto de entender cómo funciona lo que tenemos bajo el cráneo, probablemente pediría un formateo y reinstalación, hacer que todo volviera a sus máximas capacidades. Pero no se puede y estoy encallada en un bloqueo mental de demasiadas cosas en que pensar y ninguna utilidad en hacerlo.
Volver a dormir, descansar, y que todo fuera nuevo.
Dios, estoy cansada. Necesito que alguien le devuelva la cordura a mi cabeza.