miércoles 18 de noviembre de 2009

De aquí a la primera bofetada (parte uno)

El miércoles que viene es el día contra el maltrato de género, y tenía pensado verter aquí mis preocupaciones sobre sus causas y sus manifestaciones. No soy una experta ni mucho menos, y casi todo lo que diga ya lo tendréis bien sabido, pero a veces es mejor hablar de más que ignorar el tema, y éste me parece uno que debe ser explotado no desde un punto de vista sensacionalista sino desde un punto de vista social y emocional. De modo que voy a exponer mis escasos conocimientos y mis múltiples emociones al respecto procurando dejar los distorsionados tópicos al respecto a un lado. Aquí la primera parte.

Puedo rememorar al menos una docena de veces en que, al salir en las noticias casos de violencia machista, mi padre dijera en broma "cariño, eres una mujer desgraciada: no te pego". Puede parecer una broma grotesca si la leéis en seco, pero lo cierto es que tiene más sentido común del que aparenta: desafortunadamente los celos y la posesión son confundidos con "señales de amor", y quizás estéis pensando que en casos de maltrato sí, que una minoría lo piensa, pero, realmente, ¿somos conscientes desde a qué punto son cosas que damos por sentado en las relaciones?
Precisamente hará cosa de un mes una amiga insinuó que no podía sentir nada hacia Mr. X precisamente por mi falta de celos o necesidad de posesión; no obstante es algo que cualquiera que nos haya visto juntos sabe que NO es cierto. Pero es algo que piensan muchos, demasiados.
Algo que a menudo olvidamos es que la violencia machista no se debe únicamente a mentes débiles de tipo agresivo o pasivo, a menudo olvidamos que es algo mucho más global, más arraigado no sólo en estas personas, sino en todos nosotros, enterrado en nuestro constructo cultural y, por tanto, subjetivo. Reduciéndolo a la mínima expresión: diferencia de género. Un hombre ha de ser fuerte y dominante y una mujer debe ser complementaria.
Naturalmente es un constructo arcaico y del que día a día se van desprendiendo más y más piezas y, quién sabe, puede que nuestros nietos ni los entiendan. No es nuevo que la liberación de la mujer ha, por un lado, eliminado de forma evolutiva esta clase de expresiones y, por otro, la ha recrudecido en el lado de los inadaptados, de aquellos que no pueden aceptar el cambio, de aquellos que reaccionan a la evolución dando un par de pasos hacia atrás.
Recuerdo que una profesora de literatura que tuve en el bachillerato nos habló de la tesis que había presentado, precisamente era una tesis sobre la visibilidad y la postura frente al maltrato machista a lo largo de la historia en nuestra cultura, reflejada en la literatura.
Recuerdo concretamente los ejemplos de "las manchas del honor con sangre se limpian" (matar a la víctima de violación para limpiar el honor familiar, algo que en algunas culturas sigue vigente) y la violación de las hijas del Cid en El Cantar del Mío Cid (en que el maltrato a las hijas del héroe era visto como una afrenta a él, no un salvaje ataque a ambas mujeres).
Sinceramente no soy una experta en la materia y está claro que no se me da bien ordenar las ideas en este tema, mi cerebro tiende a crear una espiral de ejemplos y la indignación suele superar a la coherencia. El machismo me indigna mucho.
Mi cerebro se vierte en Las Esposas de Stepford, en esas miles de declaraciones de "no lo hace siempre", en las de "algo habrá hecho" o en las de "la maté porque era mía"; Me inunda el conocimiento de saber que estas situaciones se repiten a pequeña escala a mi alrededor, cuando empiezo a oír esos comentarios sobre la ropa, sobre que flirtean con otros hombres, sobre las llamadas constantes cuando saben que están con un amigo varón... cuando oigo esas réplicas a las advertencias de "lo hace porque se preocupa" o "ya lo sé, pero le quiero"... y sigue habiendo gente que se extraña de que haya mujeres que se quedan en casa de su abusador a la espera del día de su ejecución pasional.
Oigo en mi cabeza esos comentarios sobre el aspecto de una mujer en un tono que las deja a la altura de una muñeca hinchable, veo los intentos por ser un marco apropiado y después la incomodidad de ser reducida a objeto decorativo de muchas de mis congéneres. Se hacen eco en mí esas burlas de "a esa lo que le falta es una buena polla" cuando se habla de mujeres que aman a mujeres, huelo el azufre en cada comentario subido de tono que se me hace sin que yo haya dado permiso, y es que mi género no es una tarjeta de invitación a que me imagines desnuda y ni te molestes en disimularlo.
Y ahí están las insinuaciones de que la masculinidad se basa en unos genitales funcionales, grandes hasta el punto de lo grotesco, y constantes demostraciones de fuerza y mal genio testosterónico. La impotencia, la homosexualidad o la debilidad física te hace automáticamente una "nena", y el género femenino se convierte en un apelativo despectivo.
Y si no me llamas cada día es porque no me quieres, y si miras a otro es que te lo quieres tirar, y esa tiene que ser una bollera porque no se arregla, y una mujer estéril o que no desea tener hijos es una aberración, o una amargada, o una bruja; y una mujer no puede tener éxito, porque tiene que elegir entre lo profesional y lo familiar, y se supone que la familia es el climax vital de una mujer...
Ahí tenemos las señales, gritándonos todos los días, avisándonos de una verdad que es más cómodo ignorar, y eso hacemos todos los días: ahí tenemos ese corsé cultural intentando asfixiarnos todos los días, haciéndonos partícipes de la perpetuación y la indulgencia frente a estos casos: la mayoría de vosotros puede dar esa primera bofetada o ese primer puñetazo, cualquiera de nosotras puede recibirlo. Y qué demonios haremos después puede trazar la diferencia entre vida y muerte, entre dignidad o vejaciones.
Pero, miremos a la verdad a la cara y estremezcámonos ante la cruda realidad: hay un largo camino recorrido antes de llegar al primer golpe.

Sexys en Sci-Fi: Kristanna Loken

Bueno, tenía ganas de rescatar esta sección después de jalarme las tres primeras temporadas de Battlestar Galactica del tirón (sí, qué pasa, últimamente he estado haciendo mucho ganchillo, y qué mejor forma de no hacerlo aburrido que perderte entre... buff, bueno, dejémoslo) y a la espera de hacer el asesinato padre con un montón de DVDs para tener la cuarta en un formato adecuado (¡vuelvo a ver un sólo anuncio antipiratería y dejo de comprar DVDs originales! Si es que al final te cansas tanto de que insinúen que eres un criminal que sudas de TODO). Y es que la ciencia ficción tiene una fuente inagotable de mujerones, y a veces te sorprendes viendo a estrellas metiéndose en nuestro pequeño aunque adorable mundo friky.
Y no se me ha ocurrido mejor forma de re-estrenar esta sección (aunque mi colaborador en ésta se me fugara hace ya muchos meses) que con este pibonazo Kristanna Loken.
¿Qué hay que decir sobre ella? Es rubia, está increíble, es su propia productora creativa, una chica muy deportista y el sueño tanto de hombres heteros como de mujeres les/bi: esta Nike pertenece al cada vez club cada vez más popular de la bisexualidad. ¡Kristanna, te adoramos!
Desde que la vimos por primera vez en Terminator 3 interpretando al último modelo enviado por Skynet para matar al cansino de Connor (y es que, no sé por qué, desde que vi de pequeñita Terminator 2 siempre he estado del lado de Skynet... del mismo modo en que ya en la edad adulta me puse a animar a las Six imaginaria d e Baltar cada vez que le pegaba una paliza y lo avasallaba) es difícil olvidarla.
Tras eso también ha participado en Painkiller Jane (interpretando a la protagonista a la par que siendo su propia productora creativa) y en la más que prescindible BloodRayne, que por lo que tengo entendido está basada en un videojuego.

lunes 16 de noviembre de 2009

WTF? Servei d'habitacions...

-Bon dia, servei restaurant ¿ens havien demanat un servei d'habitacions? És que no ens queda llet descremada i...

-¿Qué? ¿De qué me habla?

-Perdón, me habré equivocado de habitación. Disculpe y buenos días.

Pues esta pequeña conversación fue el origen de todos mis problemas ayer.
Llaman a las 10 de la mañana mientras estaba atendiendo la barra de la cafetería en el restaurante del hotel ****, es la primera vez que hago un servicio de desayunos en este hotel y estoy más que acostumbrada al de *** (cuenten estrellas, señores, que estoy hablando de la categoría), por lo que cuando me piden un café con leche desnatada digo que no hay problema. Cuál es mi sorpresa cuando al preguntar dónde guardan la leche desnatada me dicen que por la poca salida que tiene ya no disponen de ella.
Me dispongo a llamar a la habitación que me habían dicho cuando tengo la conversación ya citada. Pero bueno, si no es esa habitación, ¿cuál es? Y hala, coge el listín de habitaciones y llama a todos los que aún no han bajado a desayunar.
Pues parece que nadie ha pedido un servicio de habitaciones.
Cuando llega mi encargada le explico la situación por si apareciese el servicio de habitaciones fantasma queriendo reclamar, al menos que ella supiera de qué le hablan y no la pillen con el culo al aire (y de paso yo ya he dado mi versión primero y he detallado mi forma de actuación en esa situación, con la única testigo de cargo aún presente para confirmar mi devanada de sesos para intentar averiguar qué ha pasado).
Media hora más tarde aparecen reclamando el servicio de habitaciones. Y tal como me imaginaba, no había recordado mal el número de habitación. Pero entonces, por qué me habían contestado el teléfono como si hablara de que los alienígenas se dirigen a su habitación con sondas anales listas para el examen médico? Pues yo os contesto: no hablaban catalán.
¡¿Cómo?!
Sinceramente, si me fuera yo a una zona bilingüe y me llamaran por teléfono en un idioma que desconozco no preguntaría que de qué me hablan, sino que diría que no entiendo lo que me dicen o que no entiendo el idioma en cuestión. Simple, sencillo y lógico.
Y si después de media hora no me han subido un servicio de habitaciones insisto.
Y si me han llamado diciendo algo así como "servei restaurant", que juraría que "restaurant" y "restaurante" sólo tienen un fonema de diferencia, hubiera dado por sentado que me llamaban del restaurante por algo relacionado con que yo los llamara con 10 minutos de antelación a la llamada recibida.
Y si cuando voy al restaurante y digo que ha habido una incidencia y la camarera que me ha contestado el teléfono da la cara, dice que ha llamado a la habitación pero que parecía que nadie sabía de qué iba lo del servicio de habitaciones y, dando por sentado una confusión de números, ha pedido disculpas y ha efectuado un chequeo habitación por habitación para intentar averiguar quién había llamado no me pondría como una furia alegando que es culpa suya por "deducir" un malentendido porque, admitiendo su elección de palabras, no hayamos conseguido comunicarnos.
Y si me pongo a exigir que me den de desayunar porque "lo pedí hace dos horas y no me lo han traído, y no es mi culpa, porque me estaba hablando en catalán" y me ofrecen pasar a un salón privado a desayunar no digo que tengo prisa y me largo, aunque no sin antes pasar por la recepción y usar el tiempo que podría haber pasado desayunando poniendo una reclamación por escrito.
No sé, serán manías mías, al parecer.

Lo que me ha dejado realmente sorprendida de esto es que, por primera vez en mi vida, siendo castellano-parlante por defecto, siendo una puñetera trilingüe, siendo educada, usando la lengua que me pide la Generalitat que use preferentemente en el trato a los clientes, asumiendo mi responsabilidad en un fallo, pidiendo disculpas y ofreciendo una alternativa si más no adecuada (vamos, no pensábamos cobrarle un servicio no efectuado) y perdiendo el culo por intentar compensar un fallo... vamos, que jamás me había traído problemas.
Vamos, que ejerzo la tolerancia lingüística (si me piden que hable en catalán, en catalán, si me piden que hable en castellano, en castellano, y si me piden que hable en inglés aduzco que me da vergüenza) y procuro hacerme entender, por eso sigo, 24 horas después, sorprendidísima de que, por primera vez en mi vida, haya chocado de cabeza con una barrera lingüística, pero no por motivo de desconocimiento por mi parte de una lengua, sino por algo tan estúpido como que no me digan que "no la entiendo, ¿me puede hablar en castellano?" cuando intentaba solventar un problema que sólo creó otro.
Y es que en tema de variabilidad lingüística parece que casi todo el mundo es un talibán de su lengua materna, y una, fuerte partidaria de intentar buscar terrenos comunes para la comunicación más allá de las diferencias (para esto siempre pongo el ejemplo chorra aunque muy elocuente de Pingu), por más que lo intente, siempre acaba encontrando polémica.
¿En qué momento las lenguas se volvieron motivo para la discordia en lugar de para la comunicación? No sé, quizás es sólo mi corazón de letras herido en estos momentos, pero mis niveles de misantropía hoy están altos.

-Buenos días, servicio restaurante, ¿nos habían pedido un servicio de habitaciones? Es que no nos queda leche desnatada y...

-¿Qué? ¿De qué me habla?

-Perdón, me habré equivocado de habitación. Disculpe y buenos días.




No, en serio, ¿acaso no esperabais que no sacara a Pingu con esta? ¡Si este chico siempre va bien para cuando la lengua es una barrera!

domingo 15 de noviembre de 2009

All work and no play makes johnny a dull boy

Simplemente diré: All work and no sex makes Alison a dull girl



Sí, es una entrada para horrorizar a mis lectores masculinos. Lo cierto es que me jode que algo tan natural como la menstruación sea tratado con tanto asco y sea casi un estigma, un estigma que gracias a las hormonas solo tenemos una vez al mes.
Chicos, aceptadlo ya: el fluido menstrual es natural, normal y lleva existiendo desde hace más tiempo que vosotros. Eso y que ya es bastante coñazo sin que vosotros pongais esa cara de mención ante la mención de:
  • Menstruación.
  • Depilación.
  • Métodos anticonceptivos de tipo hormonal.
  • Efectos de las hormonas.
  • Compresas versus tampones.
  • Bultitos en los pechos.
  • Consultas al/la ginecólog@.
  • Posibles complicaciones relacionadas con nuestros ovarios.
En fin, ¿acaso soy la única persona que ve cierto machismo oculto en demonizar estas características genuinamente XX tildándolas de repugnantes, desagradables o que simplemente mejor no saber de su existencia? Y es que me parece la hostia que ni en mi propio baño pueda tener un paquete de compresas a la vista para no aterrorizar a mi hermano MAYOR QUE YO ante la mera posibilidad de que los ovarios existan, como si fueran el hombre del saco o algo así (pobretes, ya tienen lo suyo sin que venga el señor malo a decir cosas feas sobre ellos...).
Vale, que a nosotras probablemente tampoco nos interesaría demasiado una conversación cuyo tema fuera "la bolsa de mis testículos", pero seamos sinceros: esta conversación no la tendremos hasta que cumpláis los 50 y venga vuestra versión del médico de manos frías... JOJOJO.

Ale, por hoy ya despotricado todo lo que he querido.

*Oh, Iskah, cansina, espero que disfrutes el tamaño más "estándar" de la letra*

viernes 13 de noviembre de 2009

Consecuencias inesperadas

Vale, vale, huelga del sector de transportes. A los que usáis metro y tren no os afecta, pero a los pringados de los usuarios de autobuses (menos los de la TMB) hoy nos ha jodido el parón (al igual que ayer, me imagino, pero ayer yo trabajé en lugar de ir a clase, así que no me afectó) bien jodido.
La cuestión es que se suponía que había servicios mínimos, variables según franjas horarias, pero al parecer eso no ha sido así porque, después de dos horas esperando al autobús, viendo como TRES no venían (es más, una ESTACIÓN desierta....) y ya comiéndome una mierda de paquete de embutido del Súper de al lado porque no había pasta para más... ha pasado un chofer de autobús bastante gilipollas que nos ha tratado a los tres pringados (sí, al parecer es el día de la trinidad) de ahí como si fuéramos idiotas por no saber que no iba a pasar ningún autobús hasta las seis de la tarde.... qué gracia cuando a tu destino única y exclusivamente van autobuses, ni tren ni unicornios rosas invisibles que te puedan llevar a casita. Tenía la esperanza de que al menos UNO pasara antes de las cinco de la tarde... pero no.
Total, que el chico (éramos dos chicas y un chico esperando al mismo autobús) ha cogido el teléfono y ha llamado para que lo vinieran a buscar. Al colgar se ha girado, nos ha preguntado si quería que nos llevaran a nosotras también y... ¿qué creéis que he hecho?
Bueno, conociéndome, sabiendo que soy una gran paranoica de la conspiración y siendo hija de pitufo... he liado a la otra para que viniera también.
De modo que lo que en un principio iba a ser una laaaaaaaarga tarde esperando al autobús que nunca vendría, me he pasado parte de la tarde hablando con un auxiliar de vuelo y una estudiante de gestión de empresas hablando sobre no gran cosa a la espera de que un desconocido nos viniera a buscar.

...pero... pero... pero...

... vale, sé lo que os estáis preguntando (o lo que espero que os estéis preguntando): ¿cómo puede ser que la que siempre está dando discursazos sobre los peligros de los desconocidos (bueno, de hijos de los del sector emergencias no se puede esperar nada más, qué queréis que os diga: se nos inculca, ya de desde pequeños respiramos ese aire a Ley de Murphy) se haya subido a un coche lleno de desconocidos? Fácil, por la otra chica.
No la conocía de nada y ni me sonaba (mira que esto es un pueblo...) pero tenía un enorme cartel sobre los hombros en los que ponía cosas como "bajo intento de agresión acabarás con una oreja menos... y sin pelotas" y mensajes por el estilo sin llegar a haber hostilidad de por medio. Vamos, simple y llanamente, una luchadora en las emergencias, una chica con un par de cosas sabidas para la defensa. Vamos, leñe, una versión más joven y musculosa de mí misma. ¿Lo habéis pillado ya?
Bueno, al final lo de versión más joven de mí misma no era verdad: no llevo una navaja en la bolsa de deportes como la que esta chica llevaba en la mano escondida dentro de un bolsillo todo el trayecto, tal como me enseñó al salir del coche, ni me va demasiado el fútbol, y desde luego mi gran aspiración no es incorporarme a la policía autonómica, pero, ¡eh! ¿a que lo de que en caso de encerrona le arrancaría la oreja y las pelotas a alguien era cierto?

Y es que, aunque haya que desconfiar de los desconocidos, de vez en cuando lo recomendable es fiarse de alguien a quien no conoces, sólo para que te cubra las espaldas frente a otra persona a la que tampoco conoces.

(No, no iba con moraleja ni nada por el estilo, y desde luego, a mis lectoras, salvo a dos, les doy el consejo de que NO ME IMITEN EN CASO DE ENCONTRARSE EN UNA SITUACIÓN SIMILAR, a las otras dos no puedo porque han demostrado tener más fuerza bruta que yo, o puede que solo sea que he perdido, junto con los kilos y la mala leche, la fuerza; no obstante también desaconsejo subir a coches de desconocidos, aunque sea por no quedarte 4 horas más tirada en el mismo banco de la estación a la espera del unicornio rosa invisible. Simplemente tenía ganas de compartir).
Ale, y ya sólo me queda decir: En estos momentos estoy leyendo es... ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO. Mi cerebro sigue gritando ¡SIDA! a cada página aunque sepa que por entonces la enfermedad aún no existía en su variante humana.
¡SIDA! ¡SIDA! ¡agujas de cristal y enfermeras piradas probando la punta de una hipodérmica en la yema de su dedo! ¡SIDA! ¡SIDA!

jueves 5 de noviembre de 2009

Noticia agridulce

Como ya le conté medio esperanzada a una amiga hará algunos días, USA había estado a medio suspiro de un paso histórico a nivel legal:

En el estado de Maine, el governador John Baldacci (partido demócrata), un antiguo opositor al derecho al matrimonio de personas del mismo sexo, había rehecho sus opiniones en este tema y se había puesto las pilas para dar un paso más a los derechos de la comunidad LGTB: dar un enlace legal de segunda es dar un trato como cuidadanos de segunda a las lesbianas, gays y bisexuales de su país. Y por lo tanto, valiéndose de su autoridad dentro de su estado había convocado a sus ciudadanos a las urnas para votar una propuesta de ley en que se igualaría un matrimonio homosexual a uno hetero en cuanto a reconocimiento legal y por tanto en derechos. Al menos en el estado de Maine.
Y ahí estaban el político comprometido, las minorías eufóricas y los sondeos que anticipaban un triunfo que, aunque muy justo, podía marcar la diferencia.
Pero como en todas estas historias, tenía que aparecer el lobo grande y malo. Por una vez ni tan siquiera era el partido Republicano, era algo mucho peor: los fanáticos religiosos.
Y ni más ni menos que los mormones, esa pequeña religión sectaria conocida popularmente por sus comunidades polígamas y su cultura basada en creencias como que la mujer es un apéndice del hombre y en la obsesión por los origenes familiares de la gente. Vamos: racistas y misóginos, una combinación fantástica.
Pues ahí los tenemos, organizándose y haciendo ruido para que "la inmoralidad y la fornicación" no triunfen en las urnas. A gente así me encantaría recordarles que TODOS venimos de esa cosa que consideran tan sucia a la que yo llamo simple y llanamente SEXO. Eso y que las relaciones homo son voluntarias: no estamo violando a nadie, menos aún abusando de criaturas dependientes como lo son los niños y las cabras.
¿Y por qué nombro a las cabras? Pues porque uno de esos conservadores cabrones ha llegado a decir delante de una cámara de televisión que legislar a favor de los matrimonios homosexuales nos dejaría un paso más cerca de ver prácticas tales como el bestialismo como algo normal... WTF? que diga que mi perra es monísima no significa que me la vaya a tirar... aunque según estos señores porque me gusten las mujeres me deja a un paso de violar al gato.

Los resultados ya están servidos: Lo siento, pero pese al entusiasmo y a los esfuerzos por gente como el nombrado gobernador... hemos perdido esta batalla. Los fundamentalistas consiguieron que esta oportunidad de oro se fuera por la alcantarilla. Y es que todos sabemos lo que hubiera podido pasar de haber salido una votación favorable: el resto de estados tradicionalmente demócratas hubieran seguido a Maine en esta iniciativa.
Pero bueno, no desesperemos: de momento en estados como Washington parece que el Referendum 71 (a favor de mantener los derechos de las parejas domésticas) ha sido aprovado. El tiempo dirá si finalmente estos derechos son garantizados más allá de un par de países europeos... y Canadá, cómo no.

Y no, no hay subtítulos para este video. Si no lo entendéis lo siento, y si lo entendéis os recomiendo que busquéis más videos de esta mujer: Rachel Maddow, la super-lesbiana y orgullosa de ello a la que le dieron un programa para ella solita como analista política en la MSNBC (sí, en uno de los canales de la NBC). Es directa, tiene las ideas claras y hasta donde he podido ver, se atiene a los hechos: es una campeona en todo lo que se refiere a su carrera y su vida pública.

miércoles 4 de noviembre de 2009

La disparatada anécdota de Miley Cyrus y la colección de vibradores


Lo sé, lo sé, ahora mismo acabais de leer el título de esta entrada y os estais preguntando en qué punto he perdido la chabeta del todo. Pero lo cierto es que llevo un par de días pensando... ¿y si cuento esta historia y así no volvéis a ver a los ídolos adolescentes igual? No es que la actriz tuviera vela en este entierro, pero está relacionada indirectamente y así puede que si la nombro directamente los diabólicos dioses del buscador de páginas web lleve a las malditass preadolescentes a esta diabólica historia cuando pongan "Hannah Montana" en Google.
JOJOJOJO
Bueno, ahora maquinaciones aparte, la historia es la siguiente:
Noche del 31 de octubre. Para algunos Halloween, para los catalanes simple y llanamente La Castanyada, puede que para los demás un día cualquiera, quizás simplemente el día previo a todos los santos. Pero ese es mi día en cuestión.
Llego a casa después de un largo día de trabajo ya a las 2 de la madrugada y me encuentro con visitas. Sabía que había visitas, pero tenía la esperanza de que a esas horas al menos hubieran empezado a irse. Vaya una fe la mía.
Entre los asistentes una niña de ocho años, una niña de ocho años mortalmente aburrida que no paraba de incordiar a los adultos, por lo que mi pensamiento es "bueno, si no voy a poder dormir, al menos les saco el estorbo de en medio a los demás" y ya está hecho: niña de ocho años siguiéndome los talones por la casa al poner de comer a las perras, al lavar mi uniforme... esas cosas. El nivel de aburrimiento de la niña había llegado a lo más alto cuando nos habíamos puesto a jugar al escondite y descubre que, entre que es mi casa y que mido medio metro más que ella, no importa que siempre sea yo la que la lleve: ella siempre pierde.
Total, comos las generaciones han cambiado, pero no TANTO, tiro a lo infalible: ordenador.
La llevo a mi cuarto porque quería cotillear (sí, chicos, ese diabólico cuarto con ropa sucia por el suelo y ovillos que ha tirado y deshecho el gato en cada esquina, libros amontonados en los lugares más insospechados y alguna National Geographic a medio leer tirada en el sillón. Ése cuarto tan poco apropiado para niños pequeños) y le paso mi ordenador, mi pequeñín, para que se conecte a Internet y el mundo sea un lugar feliz ahora que hay una pre-adolescente menos jodiendo la marrana.
Debería haberlo visto venir, debería haberme imaginado qué miraría en Internet en el momento en que me dijo que sus botas eran de Hannah Montana, así podría haber evitado la humillación que recibió mi Peque al tener que hacer esas búsquedas malignas, al tener que meterse en Youtube en busca de videos de la serie y de la chavala en concierto.
Afortunadamente hubo algo que sí que pude preveer:
Oh, amiguitos míos. Ya lo sabéis.
Sí, entre el primero, el que vino después a reemplazar al primero cuando creí que se había roto el anterior, y el último regalo de cumpleaños maligno por parte de mi mejor amigo... Sí, gente, tengo una colección de vibradores.
¿Y dónde se guardan los vibradores?
Si tuviera una cómoda al lado de la cama, sin duda en uno de los cajones. Pero es que lo mío es una cama elevada del Ikea y sólo tiene una pequeña repisilla a modo de mesilla de noche. Adivinad dónde estaban.
Sí, ahí, en la mesa, bien a la vista.
O al menos lo estaba uno, junto al lubricante, al limpiador y a una caja de kleenex.
Lo bueno de los muebles del Ikea y sus complementos es que son de quita y pon. Así que tenía a una niña pequeña subiendo a mi cama, donde podría alcanzar mis preciados juguetes sexuales, concretamente mi favorito, y poder cogerlo para preguntar "¿Y ésto qué es?"
Sí, precisamente por cosas así me niego a hacer de canguro.
De modo que ahí me tenéis, en el suelo mientras sube las escaleras, bendiciendo mis reflejos y que la genética me proporcionó un bonito 1'70m de altura, estirando el brazo, descolgando la mesita de noche, recogiendo la colección de elementos potencialmente controversos y dando las gracias de que la niña no fuera excesivamente perspicaz mientras escondía bajo un montón de ropa dichos elementos.
¿Y por qué digo que no era excesivamente perspicaz?
XDD Pues porque, no importa que sólo tengas ocho años. A nadie se le pasa un gusano verde fosforescente en una estantería a tu lado.

lunes 2 de noviembre de 2009

Mirando para casa

Esto es algo así como la otra cara de la anterior publicación: la primera era un breve recordatorio de que aunque yo estoy bien, genial, fantástica, más que feliz, puedo acordarme perfectamente de mis amigos y sus problemas, no dejo de verlos... y es que la gente que olvida cómo están los demás sólo porque ellos estén bien o estén mal me revientan, y mucho.

Bueno, empecemos con las noticias por las que me puedo dar palmaditas en el hombro y decir que la vida me sonríe en estos momentos:
  • Estoy consumando mi relación más larga jamás existente (vale, no es una "relación formal" pero es lo mejor que he tenido nunca... ya cuando perdía la fe en tener una relación sana y estable apareció Mr. X dándome nuevos motivos para pelearme con el mundo en lugar de volverme apática).
  • El concierto de Muse, al que ya había renunciado a ir por culpa del dineral que supone comprarte un par de entradas, entra dentro de mis planes de este mes gracias a Mr X, que sabe cuándo sorprenderme y sabe, no sé cómo, cuando algo me va a hacer ilusión de verdad... aún recuerdo aguantar las lágrimas al ver mi regalo de cumpleaños, animalito.
  • Éstos meses he tenido la oportunidad de reencontrar a muchos amigos y colegas, retomar muchos hilos y comprobar qué tal están algunas personas a las que hacía mucho que no veía... todo noticias buenas.
Y bueno, hay otra noticia, la mejor de todas, pero es de tipo familiar y lo cierto es que temo gafarlo... ¡qué ilusión! Las buenas noticias en familia no sé por qué, pero saben mucho mejor. Hoy ya he saltado a un par de personas con la buena noticia sólo por la ilusión que me hace (bueno, vale, también he pegado muchos botes y gritos histéricos por lo del concierto, pero eso es algo que TODOS veíais venir, ¿no?).

Todo esto y lo que me dice Ishikawa últimamente, que me ha cambiado la mirada. Joder, cuando las cosas te sonríen, ¿acaso no deberías tú sonreír a todo el mundo?

viernes 30 de octubre de 2009

Una mirada a mi alrededor

El mundo cambia. Estaba demasiado acostumbrada a tener el problema más gordo, pero lo cierto es que eso no es, ni de lejos, así. Al menos no ahora.
Por primera vez dos personas a las que aprecio mucho, pero con las que no tengo suficiente contacto como para considerarlas "amigas", me han empezado a hablar de sus tortuosas infancias. Tortuosas hasta el punto en que tengo que decir a todos los lectores que me conocen (todos): si creíais que teníais una mala infancia, no sabéis nada. Dos chicas tan dulces, responsables y en general buenas hablaban por primera vez de una infancia con padres alcoholicos y abusivos con una extraña naturalidad, la de quien tiene asumido que no puede cambiar cómo son sus seres queridos, pero sí a sí misma. Y por primera vez entendía, escuchando estos relatos por separado, la amistad que une a estas dos chicas: terrenos comunes en los que los demás hemos tenido la suerte de no poner un pie nunca.
Una amiga por fin se ha decidido a ir al psiquiatra para solucionar problemas similares. Ella no ha tenido la suerte de encontrarse a una edad temprana un apoyo como el que éstas chicas tenían la una en la otra, y eso siempre pasa factura.
Una amiga muy especial está sin trabajo y sin paro, volviéndose loca de tantos CV que ha enviado, y aun y así no consigue nada, pero hay facturas que pagar y el dinero se le acaba... y me siento impotente. Lo único que sé que puedo hacer para apoyarla es hacer lo que suelo hacer con ella cuando pasa por malos momentos: estar ahí, abrazarla y recordarle que todo va a salir bien, eventualmente. Eso y ayudarla a encontrar sitios en los que haga falta gente, qué menos.
A un viejo amigo lo echaron de la universidad y ahora tiene que volver a empezar la carrera casi de cero en otra. Pobre, sé por qué se le acabó el plazo para acabar las asignaturas, y sé que no ha sido culpa suya: en pocos años le han pasado muchas cosas y así es difćil tener la cabeza donde le toca.
Otra chica, una amiga de la infancia, desapareció hace algún tiempo. No fue una desaparición de las que hay que ir a la policía a denunciar, simplemente se mudó de ciudad y desde entonces el contacto ha sido poco... por un lado soy feliz por ella, sé que el motivo de que se mudara fue feliz (se fue a vivir con su pareja), pero lo poco que he hablado con ella lo cierto es que, realizaciones a parte, la noto triste, melancólica... y no sé qué ha pasado con su vida, de modo que no sé cuál es el problema. No sé ayudarla.
Una de mis compañeras de trabajo, una mujer sincera y entregada, la clase de persona que necesita poco para demostrarte afecto, pasó meses en casa de baja afectada de una grave depresión. Sé que no está curada, pero lo cierto es que es uno de esos casos en los que no puedes tocar nada, sólo rezar porque las cosas sanen por sí mismas con la ayuda de un profesional y simplemente no ponerle las cosas más difíciles.
Mi mejor amigo se siente solo, aunque no me lo diga con palabras, es algo que sólo él puede solucionar, y a menudo me tengo que preguntar cómo de rotas está las personas a las que más amo, ahora mismo a la que más amo.
Muchas de mis conversaciones recientes han sido sobre infancias corruptas, sobre personas con incapacidad para tener una intimidad real con otro ser humano (no hablo de sexo, sólo de intimidad, la clase de intimidad que se puede establecer con un amigo), sobre disfunciones sexuales, sobre distintas formas de tratamiento y, en general, sobre las secuelas que parece dejar la vida en la mayoría de nosotros.
Echo una mirada a mi alrededor y lo cierto es que me siento como una niña jugando con juguetes rotos, rezando por que no se rompan más al tocarlos.
Y lo cierto es que amo a mis juguetes, y quiero arreglarlos a todos. No obstante seamos sinceros: yo no tengo las herramientas, las tenéis vosotros. Yo lo único que puedo hacer es estar ahí, dando mi apoyo y aún rezando por dentro para que no venga otro niño a romperos un poco más. Porque todos vosotros merecéis ser felices, sin pegas ni excepciones.

Vale, me ha quedado un poco dramático, pero esto en realidad es un ejercicio de pensamiento positivo. Y lo de los juguetes... no es que os considere propiedades, es que si hablaba de perritos enfermos me ponía triste hasta yo.

martes 27 de octubre de 2009

Bienvenidos a las realidades paralelas

Bueno, para que nadie se asuste si mi comportamiento se vuelve errático o si el contenido y frecuencia de los posts se vuelve preocupantemente anormal: estoy transcribiendo cientos de páginas al pequeñajo y no estoy segura de si sobreviviré al proceso.
¡Larga vida a los frikis de letras!